La opacidad de la trans-apariencia

Inmersa en la preparación para el Congreso Internacional de Open Government de Valencia y con las noticias que a diario asaltan las pantallas de nuestros televisores y los diales de nuestras radios, me surgen muchas cuestiones sobre la Ley de transparencia, de acceso a la información pública y buen gobierno. Desde hace varios años se vienen haciendo continuas reclamaciones, pero es a principios del año 2012, allá por el mes de marzo, cuando el Gobierno comenzó a promover dicha Ley. Hasta el momento es mucho lo que se ha escrito y lo que se ha debatido. Son muchas las desconfianzas e inquietudes de los ciudadanos. Muchas las cuitas.

Lo que no pude contar en TV

Cuando tienes que resumir en poco más de cinco minutos tu experiencia con el mundo de la comunicación, explicar las principales actuaciones que desarrolla un consultor en comunicación empresarial y mostrar la necesidad de un área destinada a ello dentro de la empresa, las manecillas del reloj avanzan a velocidad supersónica. Tan sólo cinco minutos para abordar un tema tan necesario y a la vez tan descuidado como es la comunicación en el sector empresarial.

De honestidad y honradez

Publicado en QueAprendemosHoy 07/05/2013

Honestidad y honradez son dos vocablos que, aun refiriéndose a cosas distintas, se han reducido a uno sólo. Antaño, un hombre honesto era el que actuaba con moderación y pureza. El decente y decoroso. El recatado y pudoroso. Por su parte, el honrado era el que actuaba conforme a sus obligaciones y principios, con integridad y justicia. Hay quienes han llegado a decir que “lo honrado se aplica de cintura para arriba y lo honesto de cintura para abajo”. Si lo ideal es que caminen de la mano, su uso se ha generalizado hasta tal extremo que hoy en día ambos términos se han fusionado y decir que alguien es honesto es asumir su decencia y decoro. Su pudor. Su raciocinio y recato. Su justicia y rectitud.