En funciones

Llevo varios meses sin escribir una línea esperando acontecimientos. Mi último post fue sobre el debate entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, eso que pudo ser y que no fue. Casi tres meses después, podría decir que nos encontramos en la misma situación. Bueno, la misma no. Me atrevería a decir que es mucho peor. Un panorama desalentador, teñido de hastío, desafección y desgaste, mucho desgaste por parte de todos.

Un PP que gana las elecciones, pero sin mayoría para gobernar; un PSOE, que obtiene los peores resultados de la historia, pero que, dadas las circunstancias, es el propuesto para conformar Gobierno; y dos ‘nuevos’ partidos que consiguen acabar con el bipartidismo y que serán quienes decidan el nuevo presidente del Gobierno. En cualquier caso, han pasado más de cien días desde las elecciones y este país sigue en funciones y sin visos de que las cosas vayan a cambiar.

Comienza la jornada de reflexión

Terminaba la semana pasada haciendo una reflexión sobre el Fin de campaña, sobre los enfrentamientos dialécticos de nuestros candidatos, reflexión que a nadie le debió sorprender porque todos hemos sido testigos de ello. Finalizado el proceso electoral, tampoco os sorprenderán mis palabras que no harán sino recoger unos resultados que, por más objetivos que debieran ser, tienen una carga de subjetividad y de triunfalismo, cuanto menos, llamativos.

Calentado motores

Va a ser cierto que nuestro políticos están pensando ya en la celebración de los próximos comicios y las incertidumbres, las vacilaciones, los nervios están a flor de piel. Este fin de semana, PP y PSOE, los dos partidos mayoritarios de nuestro sistema democrático, han colapsado todos los medios de comunicación. Un fin de semana en el que hemos podido observar una intensa actividad en las redes sociales, principalmente en Twitter: videos, imágenes, slides… Dos partidos, aparentemente fortalecidos, que han comenzado su acercamiento a unos ciudadanos hastiados, cansados, aburridos, saturados, decepcionados…

La opacidad de la trans-apariencia

Inmersa en la preparación para el Congreso Internacional de Open Government de Valencia y con las noticias que a diario asaltan las pantallas de nuestros televisores y los diales de nuestras radios, me surgen muchas cuestiones sobre la Ley de transparencia, de acceso a la información pública y buen gobierno. Desde hace varios años se vienen haciendo continuas reclamaciones, pero es a principios del año 2012, allá por el mes de marzo, cuando el Gobierno comenzó a promover dicha Ley. Hasta el momento es mucho lo que se ha escrito y lo que se ha debatido. Son muchas las desconfianzas e inquietudes de los ciudadanos. Muchas las cuitas.