Yo también sentí miedo

Si me preguntaras por algo que realmente me hace feliz en esta vida, algo que me motiva, que me apasiona, que es capaz de sacar lo mejor de mí misma, te respondería que ese algo es tan sencillo y tan generoso como ponerme delante de un auditorio y compartir ‘mi tesoro’. Respondería que la vida me ha dado la gran oportunidad de disfrutar de una de las herramientas que todos los humanos compartimos, tan necesaria pero tan poco valorada, y que se ha convertido en el motor de mi existencia: la COMUNICACIÓN, en mayúsculas. Porque cuando descubres sus bondades, nunca más puedes vivir en minúscula.

La Oratoria a debate

“De todos los talentos concedidos al hombre, ninguno es más preciado que el don de la oratoria. Quien lo detente, esgrime una cualidad más perdurable que la de un gran rey.”
Winston Churchill, The Scaffolding of Rhetoric.

 
Es innegable que la sociedad en la que vivimos nos exige hacer un uso adecuado de la lengua como instrumento indispensable para conseguir nuestros objetivos. Si queremos hablar bien, necesitamos conocer las técnicas de persuasión y las habilidades argumentativas necesarias para conseguir nuestros objetivo. Desde pequeños aprendemos una lengua y vamos articulando los sonidos que hay que ejercitar y practicar para hablar en público.

Estrategias discursivas. De la sublimación a la expulsión.

Herbert_James_Draper,_Ulysses_and_the_Sirens,_1909Este post es fruto del último encuentro Beers & Politics que celebramos en Cáceres, el día 17 de abril, y que giró en torno al uso de la palabra por parte de los órganos de poder. Un interesante tema de debate, de máxima actualidad en momentos de crisis, en que los máximos dirigentes necesitan persuadir a la sociedad para evitar conflictos que puedan desestabilizar la situación o provocar cambios bruscos.

A nadie le cabe la menor duda de que, en toda organización que se precie, los conflictos siempre están latentes, porque son fenómenos inherentes a las relaciones humanas. Sin conflictos no hay organización y, si no se regulan dichos conflictos, las organización puede llegar a desaparecer. Es inevitable que surjan diferencias entre los miembros de un colectivo. Por eso, todo grupo que aspire a convertirse en organización tiene que tener como objetivo básico la regulación de los antagonismos que emergen en su propio seno.

Y como se suele decir, “dos no se pelean si uno no quiere”. Dentro de cualquier organización siempre hay dos grupos perfectamente diferenciados: uno -el más reducido-, que es el que ejerce el poder; y otro, el mayoritario, al que va dirigido ese poder. Uno, que es el que posee el poder de la palabra; y otro, que es el que la recibe. Emisor y receptor son las dos partes fundamentales de cualquier formación, si bien es cierto que el emisor es el encargado de regular y amortiguar mediante la palabra el antagonismo existente, con el fin de persuadir a su auditorio y conseguir su adhesión.

¿Cuáles son, pues, esas estrategias que el poder utiliza, consciente o inconscientemente, para captar la atención del resto de la organización? Partiendo del método de análisis del discurso, creado por del profesor Antonio Rodríguez de las Heras, las regulaciones detectadas son siete:

  1. Sublimación: el orador alude a elementos aceptados por el poder y por el auditorio, compartidos de manera positiva.
  2. Favor: intento por parte del orador de mostrarse abierto y condescendiente con el auditorio, alabando sus capacidades.
  3. Desviación: crítica de elementos externos a la organización, crítica que es compartida por el orador y por el auditorio.
  4. Miedo: mención de elementos ajenos a la organización, negativos para ella, que pueden causar un peligro interno.
  5. Culpabilidad: reproches al auditorio por las malas actuaciones de la organización.
  6. Represión: amenazas, descalificaciones, ironías del orador contra el auditorio o contra alguno de los miembros.
  7. Expulsión: que consiste en ignorar el antagonismo y negarse a debatir.

18022En ese camino hay tres cortes cualitativos, en función de la brusquedad con que el orador regula el antagonismo con el auditorio:

  • Sublimación y Favor: regulaciones blandas
  • Desviación, Miedo y Culpabilidad: regulaciones medias.
  • Represión y Expulsión: regulaciones duras.

Como se puede apreciar, en las 7 regulaciones hay una clara gradación, desde las más conciliadoras -aquellas en que la sintonía entre el orador y el auditorio es mayor- hasta aquellas en que el antagonismo se hace más patente. Si analizamos con detalle cualquier discurso y somos capaces de descubrir las regulaciones utilizadas por el orador, obtendremos una valiosa información sobre la naturaleza de la alocución, sobre la situación en la que se encuentran emisor y receptor, sobre las pretensiones y capacidades del orador y sobre la composición del auditorio.

Lo más interesante de este análisis discursivo es que cada una de las estrategias las podemos aplicar a nuestro día a día: en casa, en el trabajo, con compañeros, con amigos… Vivimos entre sublimaciones y favores; entre desviaciones, miedos y culpabilidades; entre represiones y expulsiones que, más allá de la importancia del propio discurso, ponen de manifiesto la capacidad de éste para interpretar el fenómeno del poder, del conflicto y del cambio en una organización social determinada. El que sea capaz de utilizar la palabra como un arma, será el más fuerte. Sólo hay que saber cómo utilizarla, para que esta arma no sea letal.

Tú, tu propio mensaje

Desde que en el año 2011 se aprobara la reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), a partir de la convocatoria oficial de las elecciones y hasta la celebración de las mismas “…queda prohibido cualquier acto organizado o financiado, directa o indirectamente, por los poderes públicos que contenga alusiones a las realizaciones o a los logros obtenidos… Asimismo, durante el mismo período queda prohibido realizar cualquier acto de inauguración de obras o servicios públicos o proyectos de éstos…”. Terminados todos los actos sociales, llega el momento de escuchar al candidato, de oír sus propuestas, sus promesas, sus ideas … Es hora de poner nombre a la cosas, de salir a la palestra y dejar constancia de la veracidad de los hechos y de las palabras.

La virginidad del político

Como si del mismísimo Prometeo se tratara, no hay nada mejor en consultoría política que hacerte con un candidato virgen al que moldear y esculpir conforme a los principios que mandan los sagrados cánones. El primero que tuve en mis manos llegó en el estado más puro que un político debe o debería tener, rebosante de humildad, pero con el coraje y la valentía suficientes como para dar un paso al frente y devolver a la sociedad lo que a lo largo de los años ésta le había ido dando.

El producto político

El marketing constituye una disciplina cuyo origen se remonta a principios del siglo XX y que, a día de hoy, permanece en continuo desarrollo. Cualquier actividad cuya finalidad sea detectar las necesidades de los consumidores y satisfacerlas forma parte del marketing. Es por eso que las empresas deben llevar a cabo un continuo seguimiento de sus clientes y realizar una mejora continua de sus ofertas en función de dicho seguimiento. De ahí que la búsqueda del éxito en marketing es interminable.