Un discurso vertebrado para una España fracturada

Discurso breve, pero intenso, el que ha pronunciado el Rey Felipe VI sobre la situación de Cataluña y que, pese a las críticas de sus detractores, debía hacer. Nada más ni nada menos. Estaba obligado a salir e intentar calmar a un pueblo que amenaza con desmembrarse, aunque para muchos sus palabras no hayan conseguido ese efecto.

¡Que Dios te bendiga, Presidente!

“En mi comienzo está mi final”, decía T. S. Eliot, y el de Barack Obama ha llegado. Después de ocho años de mandato, el presidente saliente de los Estados Unidos abandona la Casa Blanca y se ha despedido como acostumbra a hacer en sus apariciones, con una extraordinaria pulcritud, en el más amplio sentido de la palabra. “Encontrar algo que decir”, afirmaba Bernbach, “es el comienzo de cualquier proceso de comunicación, pero cómo lo digas hace que la gente atienda, escuche y cambie de opinión”. Sin duda, Obama ha dado buena cuenta de que es un orador cultivado, en el que concurren los tres objetivos que todo orador que se precie debe perseguir: docere, delectare et movere.

¿Cómo es la comunicación política en España? *

Es más que evidente que, dentro y fuera de España, la política está cambiando y con ella todo lo que le rodea (políticos, campañas, comunicación…). Lejos han quedado las largas horas de mítines y los aburridos discursos que los candidatos protagonizaban, principalmente en campaña. Lejos, aquellas tediosas notas de prensa que saturaban los buzones de los medios de comunicación.

Partidos, candidatos y estrategas se han dado cuenta de que la comunicación política es algo más que un gabinete de prensa. Los nuevos partidos que han ido surgiendo han obligado a los ya tradicionales a cambiar su forma de comunicarse, de hacer llegar sus propuestas a los ciudadanos. Han obligado a los candidatos a pasar de la política de despacho a la política de calle. Movidos por la desafección y el cada vez mayor recelo hacia la clase política, los políticos han entendido que el ciudadano de a pie clama a gritos una política y unos gobernantes más humanizados, más cercanos, que entiendan sus preocupaciones e inquietudes.

“Ser útiles en la vida de la gente”

Tal y como apuntábamos en entradas anteriores, entre las muchas tareas que tenemos los consultores en comunicación política está la de asesorar y aconsejar a nuestro candidato a que, siguiendo las pautas marcadas por su partido, diga lo que debe decir de la mejor manera posible. Buscamos la persuasión, no sin razón. Buscamos atraer y convencer. Engalanamos los contenidos para que fluyan de la boca del orador con rotundidad y contundencia, con claridad y nitidez, con seguridad y veracidad. Hay quienes dicen que los consultores sólo vendemos humos y seguro que a alguno no le faltará razón. Por eso se está trabajando en la profesionalización de la comunicación política, para que los consultores políticos ocupemos el lugar que nos corresponde.

Tú, tu propio mensaje

Desde que en el año 2011 se aprobara la reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), a partir de la convocatoria oficial de las elecciones y hasta la celebración de las mismas “…queda prohibido cualquier acto organizado o financiado, directa o indirectamente, por los poderes públicos que contenga alusiones a las realizaciones o a los logros obtenidos… Asimismo, durante el mismo período queda prohibido realizar cualquier acto de inauguración de obras o servicios públicos o proyectos de éstos…”. Terminados todos los actos sociales, llega el momento de escuchar al candidato, de oír sus propuestas, sus promesas, sus ideas … Es hora de poner nombre a la cosas, de salir a la palestra y dejar constancia de la veracidad de los hechos y de las palabras.