Contesta Puigdemont. ¿Habrá réplicas y dúplicas?

Tal y como la ocasión requería, le tocaba al presidente de la Generalitat de Cataluña contestar al monarca. Si bien Puigdemont ha coincidido en la hora (21:00 horas) y casi en la duración de su intervención (7’50 frente a los 6’ de Felipe VI), todo lo demás ha sido muy diferente al discurso pronunciado por el Rey, tanto en el fondo como en la forma.

En la forma, Puigdemont ha elegido un marco mucho menos rígido, menos encorsetado, que el de Felipe VI. Vestido con traje y corbata de color oscuros, con la señera como única bandera, el presidente ha comparecido de pie, a la entrada del Palacio de la Generalitat y con una puerta abierta al fondo, puerta que simboliza la predisposición del gobierno catalán a ese diálogo al que se ha referido expresamente en su intervención.

Un discurso vertebrado para una España fracturada

Discurso breve, pero intenso, el que ha pronunciado el Rey Felipe VI sobre la situación de Cataluña y que, pese a las críticas de sus detractores, debía hacer. Nada más ni nada menos. Estaba obligado a salir e intentar calmar a un pueblo que amenaza con desmembrarse, aunque para muchos sus palabras no hayan conseguido ese efecto.