Contesta Puigdemont. ¿Habrá réplicas y dúplicas?

Tal y como la ocasión requería, le tocaba al presidente de la Generalitat de Cataluña contestar al monarca. Si bien Puigdemont ha coincidido en la hora (21:00 horas) y casi en la duración de su intervención (7’50 frente a los 6’ de Felipe VI), todo lo demás ha sido muy diferente al discurso pronunciado por el Rey, tanto en el fondo como en la forma.

En la forma, Puigdemont ha elegido un marco mucho menos rígido, menos encorsetado, que el de Felipe VI. Vestido con traje y corbata de color oscuros, con la señera como única bandera, el presidente ha comparecido de pie, a la entrada del Palacio de la Generalitat y con una puerta abierta al fondo, puerta que simboliza la predisposición del gobierno catalán a ese diálogo al que se ha referido expresamente en su intervención.

En cuanto al fondo, y frente al bálsamo del rey en un discurso marcado por el uso de la tercera persona (‘autoridades catalanas’), Puigdemont ha elegido la segunda persona del singular para atacar de manera directo al monarca, a su falta de responsabilidad, a su ausencia como moderador de la situación y, principalmente, a su papel como portavoz de las políticas de Mariano Rajoy. A diferencia de cómo lo hizo Felipe VI, el presidente ha criticado el uso de una única lengua en su intervención -ignorando así a miles de catalanes, según Puigdemont-, y él se ha dirigido al pueblo español en castellano, para hablarles de amistad, de solidaridad, de esfuerzo… (movere)

Pero, sin duda, la parte más emocional del discurso –si bien es cierto que ya alude a las emociones en la primera frase de su intervención: “Venim d’uns dies especialment intensos, carregats d’emocions i de vivències ”- la parte emocional, digo, se produce cuando Puigdemont se refiere con tristeza a los acontecimientos ocurridos en los últimos días y que muy bien se han sabido utilizar para enfrentar más aún, si cabe, a catalanes y al resto del pueblo español. Los incidentes, las amenazas, la violencia parecen justificar de manera sobrada la actitud del gobierno catalán en este proceso de independencia.

Y tocada la fibra sensible de la audiencia, nada más ha dicho Puigdemot sobre qué va a ocurrir ahora, cómo van a actuar y, básicamente, cuándo. Porque las 48 horas posteriores al 1-O ya han pasado, los enfrentamientos siguen en la calle, y el asunto está sin resolver. Nada en esos casi 8 minutos, pero lo que sí ha dejado claro es que Cataluña, a pesar de las persecuciones, de los ataques y de la falta de libertad de expresión, se siente fuerte y unida para, ‘todos a una’, no cejar en el intento de perseguir y luchar por la tan anhelada independencia de su pueblo.

¿Habrá ahora un turno de réplicas y dúplicas?

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